{"id":747,"date":"2026-08-08T09:37:13","date_gmt":"2026-08-08T09:37:13","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.masrampinyo.net\/?p=747"},"modified":"2026-08-10T08:08:19","modified_gmt":"2026-08-10T08:08:19","slug":"nueva-orleans-el-cordon-umbilical-del-misisipi","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.masrampinyo.net\/en\/nueva-orleans-el-cordon-umbilical-del-misisipi\/","title":{"rendered":"New Orleans. The Umbilical Cord of the Mississippi"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Cr\u00f3nica de los hijos que pari\u00f3, salv\u00f3 y devor\u00f3 la Madre Trasnochada<\/h3>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abBienvenidos al crisol de la voracidad y la indulgencia. All\u00ed donde el vac\u00edo se convierte en arte, la vanidad perece en las aguas turbias del r\u00edo y madres y amantes bailan en su delirio por las noches con el brillo de la seda en la piel y el veneno de su hechizo en los labios.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right wp-block-paragraph\">\u2014 Eslogan de un cartel publicitario rescatado de las g\u00e9lidas aguas del r\u00edo Misisipi.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mosaico de un mestizaje cultural profundo, cuna del jazz y la m\u00fasica americana, reducto de oscuros rituales africanos y el desenfreno frente al puritanismo circundante, New Orleans es un homenaje vivo a sus ra\u00edces que tampoco olvida a sus hijos literarios.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El hijo adoptivo<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A mediados de los a\u00f1os 20, recibir\u00e1 al primero de ellos, William Faulkner, que entrar\u00e1 en sus burdeles caribe\u00f1os y disfrutar\u00e1 del olor a jazm\u00edn y la melaza, pero no se dejar\u00e1 embaucar por ella. Consciente del territorio que pisa, adoptar\u00e1 su semblante bohemio al mismo tiempo que en su obra <em>Mosquitos<\/em> (1927) se burlar\u00e1 de su esnobismo y vacuidad. Faulkner pertenece a una generaci\u00f3n que a\u00fan conserva la lucidez de saber qui\u00e9n es, que se nutre de la experiencia para crecer e imponer su voz en la edad adulta.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Los hijos de la ausencia<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">D\u00e9cadas despu\u00e9s llegar\u00e1n sus dos hijos m\u00e1s carism\u00e1ticos. El fruto de una generaci\u00f3n rota tras la posguerra en la que el padre ha desaparecido por voluntad propia o ha sido aplastado bajo el peso de una matriarca monstruosa. Sin embargo, mientras uno de ellos \u2014Tennessee Williams\u2014 encontrar\u00e1 en New Orleans a la madrastra indulgente que le permite huir del terror de una madre t\u00f3xica y asfixiante \u2014Edwina\u2014 que acabar\u00e1 devorando a su hermana Rose, para el otro \u2014John Kennedy Toole\u2014, New Orleans ser\u00e1 la extensi\u00f3n de esta madre voraz y monstruosa \u2014Thelma\u2014 que lo aniquila.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed como Williams puede convertirse en Tom Wingfield (<em>El Zoo de Cristal, <\/em>1944) huyendo del abrazo mort\u00edfero de Amanda (Edwina) y abandonando a Laura (Rose) a su merced, como a un unicornio roto encerrado en la soledad de su zoo de cristal \u2014cargando con una culpabilidad que acabar\u00e1 destruy\u00e9ndolo a \u00e9l tambi\u00e9n\u2014, Toole \u2014hijo \u00fanico\u2014 deber\u00e1 ser al mismo tiempo Laura y Tom \u2014el delirio de Thelma y su aniquilaci\u00f3n\u2014 en una contradicci\u00f3n imposible de la que su genio literario no lograr\u00e1 salvarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras New Orleans le permite a Williams establecer la distancia necesaria para coquetear con una endiablada ambivalencia con su madre \u2014Blanche Dubois\u2014 iluminando la oscuridad y la crueldad de unas calles reales pobladas por hombres como Stanley Kowalski (<em>Un tranv\u00eda llamado deseo, <\/em>1947), Toole \u2014el hijo que Blanche no tuvo en la ficci\u00f3n\u2014, ser\u00e1 devorado por la grotesca arrogancia del delirio narcisista materno de Thelma, una nueva Blanche aut\u00f3ctona, que irremisiblemente fusionado con su propia identidad, amenaza con aniquilarlo como a su personaje, Ignatius, si abandona el paisaje materno delirante y claustrof\u00f3bico de su ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando Ignatius J. Reilly (<em>La conjura de los necios,<\/em> 1980 [escrita alrededor de 1963-1964]) intenta viajar a Baton Rouge \u2014una ciudad vecina, m\u00e1s moderna y \u00abnormal\u00bb\u2014, sufre un ataque de p\u00e1nico en el autob\u00fas. Ignatius \u2014<em>alter ego<\/em> de Toole\u2014, s\u00f3lo puede existir dentro del \u00fatero t\u00f3xico de New Orleans. Sin embargo, su salvaci\u00f3n depende enteramente de que su extravagante amiga Myrna Minkoff \u2014la hippie neoyorquina con la que mantiene interminables disputas\u2014 lo rescate y lo lleve con ella a New York huyendo de la ambulancia que por deseo de su madre \u2014Irene Reilly\u2014 va a encerrarlo para siempre en un manicomio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En un giro inesperado de la Rueda de la Fortuna que tanto obsesionaba a Ignatius, el padre ausente y sumiso se manifestar\u00e1 ante \u00e9l con la autoridad de la que hab\u00eda sido despojado en forma del ej\u00e9rcito de los Estados Unidos y reclamar\u00e1 para s\u00ed por un tiempo \u2014un a\u00f1o de servicio en Puerto Rico\u2014 al hijo secuestrado por la madre, liber\u00e1ndolo de su opresiva prisi\u00f3n perfeccionista \u2014y eximi\u00e9ndolo del enfrentamiento con su todopoderosa madre al evitarle tener que manifestar su ingratitud y deseo de independencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El anonimato del recluta, sometido a una estructura jer\u00e1rquica y funcional a la que le importa un r\u00e1bano qui\u00e9n sea John Kennedy Toole y si cumple o no las ambiciones frustradas de su madre \u2014una instituci\u00f3n a la que s\u00f3lo le importa que cumpla con el deber encomendado\u2014, supondr\u00e1 para Toole la liberaci\u00f3n ansiada que le permitir\u00e1 tomar la distancia necesaria y reescribir su novela de adolescencia (<em>La Biblia de Ne\u00f3n<\/em>, 1989 [escrita alrededor de 1954]) a la que \u00e9l mismo hab\u00eda renunciado, en una nueva obra en la que su protagonista, David \u2014un adolescente desamparado en riesgo de acabar convirti\u00e9ndose en la Laura del zoo de cristal\u2014 retorna en la piel de Ignatius, un hilarante personaje eg\u00f3latra y esperp\u00e9ntico en continua lucha contra un entorno igualmente est\u00fapido y grotesco.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ignatius, \u00faltimo escudo frente al delirio de una madre insaciable y devoradora al mismo tiempo que portadora de la luz de una sensibilidad y amor por la cultura que se convertir\u00e1n para Toole en un faro identitario en la oscuridad \u2014una dulce Blanche Dubois encarnada en el personaje de la t\u00eda Mae en la Biblia de Ne\u00f3n, que ahora tambi\u00e9n retornar\u00e1 convertida en el esperpento de Irene Reilly\u2014 ha germinado a partir de la misma semilla que Laura, el deseo de complacencia y gratitud que la llevar\u00e1n a inmolarse frente a la voracidad del narcisismo materno, pero adem\u00e1s ahora es asimismo la catarsis aniquiladora de este delirio materno exterminador, es la exhibici\u00f3n descarnada del monstruo grotesco que encarna este delirio en un intento desesperado de liberaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desafortunadamente, la Rueda de la Fortuna girar\u00e1 de nuevo para Toole, y esta vez no lo har\u00e1 a su favor. Thelma, a quien Toole escondi\u00f3 inicialmente la existencia del manuscrito por temor a destruirla, se convertir\u00e1 en la fan m\u00e1s entusiasta de la obra y acabar\u00e1 proclam\u00e1ndose la madre de Ignatius, reclamando la maternidad del monstruo y devastando irremisiblemente a Toole.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hijo que pas\u00f3 toda su vida desgarrado por un conflicto insoluble, que sinti\u00f3 que para salvar a su madre deb\u00eda ser un idiota obediente, reprimido, asexuado y culto a los ojos del mundo y para salvarse ante el mundo deb\u00eda ser un traidor a los ojos de su madre, descubri\u00f3 de repente que todo hab\u00eda sido una pantomima, una burla cruel de la Diosa Fortuna. Al abrazar a Ignatius, el engendro literario de Toole gestado en la apacibilidad de Puerto Rico, y su grotesca relaci\u00f3n con su propia madre \u2014Irene Reilly\u2014 sin mostrar ning\u00fan reparo, Thelma le muestra a Toole que a ella nunca le import\u00f3 realmente su bondad, su esfuerzo acad\u00e9mico e intelectual o su sufrimiento f\u00edsico y mental. Para Thelma, la tiran\u00eda del \u00abhijo perfecto\u00bb al que hab\u00eda sometido a Toole, no requer\u00eda ninguna virtud real, s\u00f3lo el requisito circunstancial de ser su hijo, una extensi\u00f3n de su ego. Ignatius, el monstruo salido de la pluma de Toole como venganza a la voracidad materna, es r\u00e1pidamente devorado y encumbrado en el delirio de Thelma como una extensi\u00f3n del propio ego materno susceptible de devolverle el resplandor perdido, desplazando al propio Toole.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por otro lado, el editor neoyorquino \u2014Robert Gottlieb, de la editorial Simon &amp; Schuster\u2014, en quien Toole proyectar\u00e1 su deseo de encontrar a Myrna Minkoff, la neoyorquina con la que siempre discute pero acabar\u00e1 rescatando a Ignatius del manicomio de New Orleans, se convierte en una nueva Thelma neoyorquina que le exige convertirse a \u00e9l y a su obra \u2014su defensa contra la amenaza del colapso\u2014 en el hijo obediente, perfecto y brillante con el que sue\u00f1a el mercado editorial neoyorquino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Atrapado en una paradoja insoportable, en una \u00abconjura de los necios\u00bb que se revela como una tiran\u00eda de los idiotas, Toole, que se ha sacrificado toda su vida para ser el hijo perfecto de una madre a la que nunca le import\u00f3 su perfecci\u00f3n real, que s\u00f3lo deseaba exhibirlo como una extensi\u00f3n de s\u00ed misma, y que cuando intenta rebelarse a trav\u00e9s de la denuncia grotesca e hilarante de su engendro literario se topa con un mundo que le exige la misma perfecci\u00f3n y pulcritud de la que huye desesperadamente, sentir\u00e1 que est\u00e1 atrapado en un laberinto del que no hay salida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Si obedece al editor vuelve a someterse a la tiran\u00eda del \u00abhijo perfecto\u00bb. Si se queda con su madre, se somete a la tiran\u00eda de seguir siendo el objeto de su delirio. Incapaz de servir a dos se\u00f1ores enfrentados entre s\u00ed, cuando bajo distintas m\u00e1scaras ambos le exigen lo mismo: la aniquilaci\u00f3n de su propia identidad, Toole huir\u00e1 finalmente en completa soledad a ninguna parte, colapsando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>La Conjura de los Necios <\/em>termina con Ignatius en el asiento del copiloto, huyendo de Nueva Orleans hacia Nueva York y Toole cierra la obra con una frase bell\u00edsima y evocadora que rompe finalmente la s\u00e1tira descarnada: Ignatius mira a Myrna de reojo y, al ver c\u00f3mo el viento agita sus cabellos, presiona sus labios contra la palma de la mano de ella en un gesto de inesperada ternura y gratitud.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Tiran\u00eda de los Idiotas, en cambio, terminar\u00e1 con Toole en una soledad absoluta, asfixiado tras inhalar los gases del tubo de escape de su autom\u00f3vil, junto a una carta dirigida a sus padres, que Thelma destruir\u00e1 sin revelar su contenido tras haberla le\u00eddo, enmudeci\u00e9ndolo para siempre.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Las hijas del simulacro<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la era de la televisi\u00f3n y las redes sociales, el turismo masivo y el envilecimiento del paisaje bajo el prisma del selfie fotogr\u00e1fico y literario, cuando el sufrimiento ya no es carnal ni neur\u00f3tico, sino algo est\u00e9tico y decadente, Anne Rice (<em>Cr\u00f3nicas Vamp\u00edricas,<\/em> 1976-2018 [saga]) embalsamar\u00e1 la decadencia de sus decorados en un vac\u00edo aterciopelado que la convertir\u00e1n en rica y famosa. Las calles de New Orleans se llenar\u00e1n de depredadores nocturnos, incre\u00edblemente ricos, bellos, aristocr\u00e1ticos y sofisticados, que deambulan sin rumbo lament\u00e1ndose de su inmortalidad y su vac\u00edo existencial. El sufrimiento ya no es m\u00e1s que el producto de una sublime idiotez est\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Posiblemente imbuida por la misma idiotez de la \u00e9poca, llegar\u00e1 tambi\u00e9n a New Orleans una aspirante a escritora, Ylenia Carrisi, que huyendo al igual que Toole del delirio familiar \u2014sus padres eran Al Bano Carrisi y Romina Power (<em>Buscando a Ylenia,<\/em> 2000), la pareja perfecta que cantaba a la \u00abFelicidad\u00bb musicando el sue\u00f1o burgu\u00e9s\u2014, aterrada por el vac\u00edo del delirio perfeccionista exigido por el dise\u00f1o paterno, encontrar\u00eda su propio delirio en su reverso \u2014la intelectual comprometida que desprecia el vac\u00edo del pl\u00e1stico televisivo y abraza sin reparos el vac\u00edo de la bohemia callejera\u2014 top\u00e1ndose en su ceguera con la realidad del vampiro romantizado por Rice \u2014el Kowalski de Williams\u2014, un m\u00fasico y delincuente callejero que la ayudar\u00e1 a precipitarse por el oscuro abismo de su delirio intelectual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tal vez Ylenia, que al igual que Toole quiso escapar de la tiran\u00eda de la \u00abhija perfecta\u00bb convirti\u00e9ndose en una aprendiz del esperp\u00e9ntico Ignatius, encontr\u00f3 en Nueva Orleans \u2014al igual que Rice\u2014 el decorado perfecto para poetizar el vac\u00edo de su \u00e9poca. Sin embargo, mientras Rice se enriqueci\u00f3 vendiendo el decorado a la estupidez ajena, Ylenia se ahog\u00f3 \u2014como Toole en Biloxi\u2014 en el vac\u00edo de una escenograf\u00eda orquestada por la tiran\u00eda de los idiotas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/blog.masrampinyo.net\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/toole1-1024x576.png\" alt=\"John Kennedy Toole\" class=\"wp-image-748\" srcset=\"https:\/\/blog.masrampinyo.net\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/toole1-1024x576.png 1024w, https:\/\/blog.masrampinyo.net\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/toole1-300x169.png 300w, https:\/\/blog.masrampinyo.net\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/toole1-768x432.png 768w, https:\/\/blog.masrampinyo.net\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/toole1-18x10.png 18w, https:\/\/blog.masrampinyo.net\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/toole1.png 1280w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n<p class=\"contador-visitas-blog\">Accessed 1 times<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A mosaic of profound cultural miscegenation, the cradle of jazz and American music, a redoubt of dark African rituals and wild indulgence set against surrounding puritanism, New Orleans is a living homage to its roots that does not forget its literary children either...<\/p>\n<p class=\"contador-visitas-blog\">Accessed 1 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